Crónica de aquel día en que te rompí el corazón.

No siempre comparto lo que escribo, a veces utilizo la escritura como una herramienta de desahogo o como un espejo para intentar mirarme desde afuera.

Lo que comparto a continuación lo escribí poco más de 4 años atrás y no lo había compartido con nadie, ni siquiera con la persona en la que está inspirada, hasta que años más tarde, un día nos encontramos en la otra parte del mundo, y ya antes de despedirme le comento «te escribí algo» después de que terminamos y creo que es justo y necesario que lo leas», abro el texto guardado en google drive. Y ahí en el tren a lado mío nuevamente te vi llorar como aquella noche en la que te escribí el texto que comparto a continuación:


La situación se estaba yendo al carajo, el amor ya no bastaba, todo esto iba a terminar.
Y yo sabía mucho antes que vos que todo iba a terminar, sabía que tal vez sería las últimas veces que haríamos el amor, que veríamos abrazados una película, que te tomaría por la cintura mientras preparabas la comida.
Yo sabía que la vida pronto sería diferente, que pronto mi vida sería sin vos. Y disfrutaba de esos pequeños placeres que tu existencia me regalaba, incluso disfrutaba las cosas que me incomodaban de vos, que revises mi celular mientras me iba a la cancha o que me mires fijamente mientras intento dormirme como si estuvieras pensando “¿cómo es que terminé viviendo con alguien así?”.
Yo sabía que lo nuestro iba a terminar y que te rompería el corazón, y eso me destrozaba por dentro, y me pasé semanas buscando la manera más adecuada de decirlo.  Todo esto terminaría… y aquella noche terminó.
Nos abrazamos esa noche y mientras vos llorabas yo me controlaba para no pedirte que me perdones y que olvides lo que te dije, porque una parte de mi ser no quería despegarse ni un minuto de tu lado, pero no era el momento de ser cobarde; habría que tomar caminos separados.
Pero hoy, de repente extraño tu voz pidiéndome que apague la luz de la pieza al levantarme, que cierre bien la canilla o que me digas “cásate conmigo” para asustarme, extraño los planes que ya trazaba para un futuro a tu lado, los niños que íbamos a adoptar, la terraza donde miraríamos el atardecer mientras tomábamos tereré y habláramos del total sin sentido de la existencia.
Sepulté muchos planes a tu lado para poder desempolvar las ideas de un libertario soñador que aún quiere devorarse el mundo. Y tal vez los recuerdos de un amor tan intenso me atormenten de vez en cuando, tal vez toda la vida, pero eso no significa que te buscaré o te pediré que regreses o quizás sí, ya no estoy seguro, para mí el amor ya no tiene nada que ver con estar juntos.  
Y yo no puedo dar esa seguridad que muchas mujeres buscan, yo no puedo mentirte sabiendo que todo es impredecible, sé que hay muchos hombres que pueden fingir cosas y decir mentiras para hacerte feliz, ese no es mi estilo, y tu tal vez te merecías a alguien que te mienta seguido y te endulce la existencia con frases de telenovelas.  Yo soy torpe para ese amor que necesitabas, soy cobarde para las mentiras que esperabas. Acepto mi penitencia y acepto el precio de esta filosofía barata.

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