Sapiens – De animales a Dioses. Un viaje para entender lo que somos

Si una persona ha de leer un solo libro en su vida, si debo recomendar un solo libro a alguien; ese libro sería este:

En este libro el historiador Yuval Hoah Harari nos transporta a un viaje por la historia de nuestra especie, con términos simples y directos nos enseña aspectos fundamentales de la humanidad, abarcando cuestiones sociales, históricas, antropológicas y políticas.

Lo que mas resalto de este libro es que nos ayuda a entender como estamos ligados a nuestros antepasados, por ejemplo muchas de las cuestiones que realizamos en la actualidad se deben a nuestro instinto de cazador de 10.000 años atrás.

Realicé algunas resaltados durante mi lectura que comparto a continuación y te invito a que consigas el libro; sin dudas será una lectura entretenida que te abrirá la mente a nuevas formas de ver a a nuestra especie.

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¿Qué haría si fuera millonario?

¡ARQUIN¡! Ahora lo recuerdo; “Arquin” era la marca de los botines que quería cuando era niño. Pero, ¿porque me estoy acordando de esto? Porque en una conversación casual me preguntaron sobre lo que haría si fuera millonario, y siempre que pienso en ser millonario se me cruzan algunas historias en la mente.

La primera es acerca de los botines que quería cuando era niño. Arquin era la marca de moda en ese entonces, algunos compañeros de la escuela de futbol lo tenían y eran fabulosos, eran el sueño del pibe, así que como todo niño ambicioso le pedí a mi papá unos botines de la marca Arquin. Mi papa me mira con una expresión de incertidumbre como si estuviera haciendo cuentas en su mente y me dice: “te vamos a conseguir para tu botín che ra’y”.

 

Un día antes de la práctica habitual, me acerco a mi papá que había llegado cansado de la chacra le recuerdo mi pedido.
Al día siguiente mi papa me trae unos botines, emocionado abro la bolsita y eran uno botines usados; con las taquillas gastadas, unos cuantos remiendos y por lo visto sin una marca especifica o el paso del tiempo se ha encargado de borrar cualquier vestigio de marca anterior. No recuerdo si mi cara era más triste que el rostro de impotencia de mi papá. Pero los acepté porque eran botines al cabo, y no estaban tan feos, o al menos eso pensé hasta que los compañeros de la escuela de futbol empezaron a tirar bromas: “miren el botín de Ariel, es de última generación” “nde, de donde conseguiste unos botines tan lindos ja ja”., traté de disimular una risa porque siempre fuí un cagón en esas situaciones, pero un nudo en la garganta me estrujaba y me fui con esa sensación de mierda y recuerdo haberme enojado mucho con mi papá porque me hizo pasar vergüenza aquel día.

 

La segunda historia que recuerdo es acerca de mis primeros tiempos viviendo solo, como todo joven al terminar el colegio salí con ganas de devorarme el mundo, sin darme cuenta que en la vida era la presa y no el cazador. Recuerdo una noche haberme quedado sin un puto guaraní en los bolsillos y tenía que dormir sin cenar, esa noche con el estómago vacío recordé los botines que quería cuando era niño y el estúpido enfado con mi papá. Y me pregunté; ¿cómo lo hacían? ¿Cómo lo hacían mis papas que vivían de la chacra y de la changa para mantener 3 hijos ostentosos? ¿Cómo es que nunca faltó nada para comer en aquella casa? ¿Cómo nos impulsó en nuestros sueños y nos dio uno que otro gusto si la vida era tan cara y si trabajando regularmente me costaba incluso mantenerme a mí mismo? ¿Cómo lo hicieron con tres hijos?
Y de repente me percaté que ellos nunca tenían ropas nuevas, que nunca se daban los gustos. Que ellos renunciaron a todos sus sueños para que aquellos 3 hermanos vivieran mejor de lo que ellos han vivido.

 

Y todo esto recuerdo cuando me preguntan ¿qué haría si fuera millonario? Porque sin dudarlo les daría a mis papas la vida de lujos, comodidades y si se puede los sueños que no pudieron alcanzar o tuvieron que dejar atrás con tal de darnos a mí y a mis hermanos una vida digna y repleta mayormente de recuerdos tan gloriosos.

Foto con mi papá y mi mamá el día de mi defensa de tesis <3

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15 cosas que aprendí de la vida

Nunca sentí emoción cuantiosa (ya sea nostalgia o felicidad) por mi cumpleaños, pero este año no cumplí un año más, sino una década más. Cumplir 30 años te hace replantear muchas cosas de tu vida, y como ejercicio mental primeramente traté de encontrar algunos hechos que me cambiaron la mente o frases de cabecera que guían mi vida.

Hice una lista de las lecciones de vida que más me influenciaron y lo comparto con todo aquel que la quiera leer, si estás leyendo esto, muchas gracias por hacerlo.

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Te quiero así

Te quiero así, y no me refiero a que te quiero más o mejor que otros

Sino que te quiero  a mi modo, a una manera incomprendida pero real.

Así, sin promesas de amor eterno, exhibiendo  la inestabilidad de mis sentimientos

Sin venderte el “felices para siempre” ni situarte en un altar de perfección

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📝 10 Micro cuentos de Mario Halley Mora

Mario Halley Mora es tal vez junto a Helio Vera mi escritor paraguayo favorito. De su libro de “Cuentos, micro cuentos y anticuentos”  rescato y comparto con ustedes diez de mis favoritos.

 

En el origen

El fruto que había arrancado tenía sabroso aspecto, pero la cáscara era dura. Entonces, en la mente elemental surgió una idea: podía golpear el fruto con una piedra y romper la envoltura. Así lo hizo con éxito, e inventó de esta manera la primera herramienta: el martillo. Contento, fue a buscar otro fruto. Lo halló y al repetir la operación se aplastó el dedo. Entonces, inventó la primera palabrota.

La diferencia

El perro lustroso y bien comido contempló a través de las rejas de la mansión al perrillo sin nombre y con pulgas que pasaba trotando con sus costillas a flor de piel. El perro de la mansión era de raza seleccionada. El perrillo era de todas y de ninguna. Y entre los dos perros había una gran diferencia: las rejas.

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Hoy es un dia de mierda

Hoy siento que allá afuera se vive muy de prisa; vehículos que se cruzan desbaratando la belleza del silencio y la muchedumbre abatida desfilando al compás de la rutina.

Hoy prefiero hacer una pausa en esta carrera de resistencia y permanecer en este universo de unos cuantos metros cuadrados, donde tengo un buen mate, entretenimiento en la pantalla y mi libertad para no disponer de la máscara que me imponen.

Hoy prefiero no luchar, y quedarme mirando como la vida desfila con su gesto de burla. Hoy el coraje tiembla y prefiero estar inmóvil para evitar un nuevo error que terminará haciéndome daño o lastimando a alguien más.

Hoy prefiero quedarme vacío que llenarme con superficialidades. Hoy la vida tiene colores monocromáticos, y las horas caen como hojas secas en otoño. Hoy me encierro en este ambiente y empiezo a sonreír. Me sienta bien, estoy donde quiero estar. Ya mañana volveré a la normalidad; a la búsqueda del éxito, a la colección de cosas, a las selfies con los amigos, a las cuentas por pagar, a las ropas bien planchadas y a cumplir con las demás expectativas de la sociedad.

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