Sobre el facebook y otras drogas.
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Otro día más en el planeta tierra, suena un despertador con una melodía que antes de ser tu tono de alarma era tu música favorita, ahora es el detestable recordatorio de que en la vida hay que dejar de lado muchas cosas que nos gustan hacer, ponerse las pilas y batallar por un futuro mejor.

Preparas un mate y empiezas una jornada con mucha expectativa esperando que no sea tan amarga como el primer sorbo que empiezas a beber.
De repente llega un ‪mensaje en uno de esos tantos grupos que no sabes porque sigues ahí, en la pantalla principal te indica que tienes notificaciones del ‪Facebook, notificaciones que son el golpe inicial para un efecto dominó que te sumergirá en un sinfín de publicaciones, perfiles, comentarios, fotos, noticias, gente que trata de parecer interesante, hermosa o inteligente.

Compartes una foto, comentas unas publicaciones y empiezas la jornada. Luego dentro de tus labores te quedas pensando en las respuestas a tu comentario o si a esa hermosa chica le habrá gustado tu publicación y empiezas a mirar el celular y de paso leer los 29 mensajes nuevos en un grupo de whatsapp y así alternas tus labores con interacciones en redes sociales y apps de mensajeria. Terminas el día con un montón de información sobre la vida de los demás, chistes tontos de Miltoner, selfies, frases de Coelho y muy poca información productiva.

Siempre han habido distracciones, pero el problema es que ahora lo tenemos en la palma de nuestras manos, y lo peor de todo es que no nos percatamos del pozo en el que nos estamos sumergiendo y de cómo estas redes nos atrapan.

Los aparatos celulares moldean nuestro carácter y tantas cosas que nos entretienen nos alejan de ser alguien mejor o de lograr cosas mejores para nuestras vidas. Es un vicio, aunque negamos que lo sea, pero la mayoría no se anima a no abrir el Facebook por un mes o eliminar el whatsapp por un tiempo. Las notificaciones producen dopamina que nos mantienen adictos, es un efecto similar a muchas drogas.

No tienes Facebook o whatsapp; el Whatsapp y el Facebook te tienen a vos.

No trato de hacer juicio sobre lo que cada quien hace con su vida y su tiempo, esta crítica está más bien basado en mi experiencia personal y observación de mi entorno. Tampoco digo que hay que eliminar las distracciones, pienso que hay que administrar nuestro tiempo de una manera más eficiente, enfocarnos más en actividades productivas. No podemos combinar actividades como el chat, las redes sociales con nuestro horario de estudio o trabajo.
Tampoco estoy en contra de la tecnología, es lo que nos ha llevado a mejorar nuestra calidad de vida en el planeta y actualmente me permite trabajar y ganarme la vida. Estoy en contra del hecho de querer estar siempre conectados y pendientes del celular, una herramienta muy necesaria pero a la vez un poderoso elemento de distracción y procrastinación, y el cual se ganó más importancia del que debería, evolucionó tan rápido que ni siquiera nos dio la oportunidad de analizar nuestro comportamiento entorno al mismo.

A fin de cuentas; cada quien sabrá qué hacer con su tiempo, pero yo siempre me hago estas preguntas ¿Qué quiero para mi vida? ¿Qué tipo de información estoy consumiendo y como puede contribuir eso a mi felicidad o a una vida mejor? A partir de ese tipo de preguntas surgió este pequeño pensamiento que comparto con ustedes.
El tiempo es una tierra fértil pero debemos analizar que estamos sembrando para saber qué será lo que cosecharemos el día de mañana.